sábado, 17 de abril de 2010

No se puede esperar de alguien lo que un día quizás te dio.

Las peras maduran y caen del arbol para estallar si no las coges a tiempo. Ese tiempo es lo que busco y soy consciente que está perdido. Me niego a plantar otro árbol y arriesgarme a dejar pasar el tiempo. Me niego a decepcionar a la pera y que el tiempo me decepcione a mí. Me niego a ilusionarme porque quizás ni valga la pena. Pero parecía tan bonita cuando, al pasar cada día, la veía crecer y madurar. Estaba segura que era jugosa y tierna. Me gustaría tener el valor de planta otro árbol y dedicarle todo mi tiempo pero ... no soy tan valiente. Tengo miedo. Tengo miedo de no olvidar, de tenerla en mi mente, de arrepentirme y volver a perder el tiempo, porque en realidad, eso es lo que hago siempre. Dejar pasar el tiempo sin ver el gran valor que tiene.



Yo sólo busco que me tiemblen las piernas,
que seas de esas que nadie recomienda.
Yo sólo busco que nadie lo entienda.

Encendernos con las manos fue más de la cuenta,
y yo que creía que estaba... que estaba de vuelta.


-''Puede que quizás plante un árbol''-

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